La historia de un hombre
llamado Pedro Navaja:
The story of a Man Called Pedro Navaja:
La canción crónica y la
estética de lo popular
The Song Chronicle and the
Aesthetics of the Popular
Jairo Eduardo Soto Molina*
Universidad del Atlántico, Colombia
DOI: http://dx.doi.org/cl.23.2016.10
Recibido: 26 de agosto de 2015 * Aprobado: 17 de noviembre de 2015
cuadeRnos de liteRatuR a del c aRibe e Hi sPanoaméR ica • i ssn 1794-8 290 • no. 23 • eneRo -Junio 2016 • 201 - 217
* Magíster en Administración Educativa, Universidad de Antioquia, Colombia. Candidato a Doctor, Universidad
del Zulia, Maracaibo, Venezuela. Especialista en Paradigmas Epistemológicos de la Investigación Cualitativa
y Cuantitativa en IAEU, Instituto de Altos Estudios Universitarios de la Universidad de Barcelona. Docente
tiempo completo, Universidad del Atlántico.
Correo electrónico: salseroimpenitente2010@hotmail.com
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la HistoRia de un HombRe llamado PedRo naVaJa o el clímax de la canción cRónica
Resumen
En este artículo se revisan las técni-
cas narrativas de las historias cortas
de Rubén Blades y cómo él las aplica
en la narración de los acontecimientos
diarios en la canción de salsa Pedro
Navaja. Se destaca cómo los persona-
jes de la historia se presentan en una
estructura simétrica que narra el nivel
volitivo de las acciones donde están in-
volucrados. Se plantea además que esta
correlación semiótica entre la música y
la literatura, debería ser más destaca-
da por los investigadores y estudiosos.
La musicalidad es considerada en este
trabajo como algo de vital importancia
para la empatía sensible que despierta
la composición de la narración que se
interpreta. Se privilegia el lugar de los
dichos populares que se recogen en la
tradición popular que la cotidianidad ex-
presa en sus rituales, el patrimonio cul-
tural de las identidades como latinoame-
ricanos. Pedro Navaja se presenta como
la pieza más relevante de lo que hemos
denominado como la canción crónica.
Este artículo les dará una gran cantidad
de sorpresas que solamente la vida nos
puede ofrecer.
Palabras clave
Canción crónica, Literatura popular, For-
mas narrativas, Género-Paraguas, Con-
ciencia social.
Abstract
This paper reviews the narrative tech-
niques for short stories and how they
are applied in Blades’ narration of the
events in Pedro Navaja’s salsa song. It
highlights the way the characters in the
story are presented in a symmetrical de-
sign to account for the actions in which
they are involved. Likewise, it aims to
point out that researchers and scholars
should take up the relationship between
music and literature. Furthermore, in this
paper we consider musicality of vital im-
portance in the use of terms during a
narration. Blades uses popular sayings,
which reveal our cotidianity and cultural
heritage in popular literature, to structure
his view of our cultural identity’s as Latin
Americans. Pedro Navaja is presented
as the most relevant piece of what we
have called as the song chronicle. This
article will give you a great deal of sur-
prises just as life does.
Keywords
Song cronicle, Popular literature, Nar-
rative forms, Gender-umbrella, Social
awareness.
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Mi música no es política, una salsa protesta.
Ese es el modo como ha tratado de llamarla
alguna gente que no sabe cómo llamarla.
Mi música es una canción urbana.
Soy consciente de que lo que hago quizá
no tenga impacto de la moda,
es un producto a largo plazo.
La canción, además de entretener, educa e informa.
Es un trabajo que requiere dedicación...
Me interesa experimentar.
Rubén Blades
Introducción
Un texto narrativo está articulado por una historia sinn de implicaciones sono-
ras, lingüísticas y simbólicas. Origina un desarrollo constructivo de espacios que
interactúan a través de secuencias de eventos problemáticos entre cción y reali-
dad. Una parte importante del texto narrativo es su modo discursivo, y, también,
el conjunto de métodos utilizados para comunicar las narrativas a través de pro-
cesos particulares. Si atendemos a la denición y al proceso narrativo de ciertas
canciones de salsa en las cuales se evidencian técnicas narrativas como en las
canciones de Rubén Blades e Ismael Miranda, entre otros, se puede proponer la
clasicación de un subgénero salsero como canción crónica.
La crónica es una extensa exposición en prosa o verso de los acontecimientos
históricos que a veces incluye una historia en forma de leyenda o mito, presen-
tada en orden cronológico, más la interpretación del autor o comentario al nal.
De hecho Pedro Navaja es una de las canciones más largas de este tipo de salsa
y presenta estas características. La crónica narrativa es parte de la literatura y del
periodismo, en los cuales se usa como un registro detallado en forma de relato o
un informe narrativo de unos hechos ocurridos.
Pedro Navaja es una composición que reúne todas estas características y se fun-
damenta en las técnicas del cuento corto como se podrá apreciar más adelante.
Precisamente, el relato es el eje temático de este artículo pues se hace maniesto
en todo ese proceso narrativo. Este aspecto es de vital importancia para los estu-
diosos de la literatura popular y de las formas narrativas como la crónica. Es muy
poca la información que se ha recogido a través de investigaciones serias donde
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se le dé un fundamento epistemológico a esta forma de literatura asociado con
el tema aquí expuesto. Los autores y textos aquí referenciados (Cortázar, 1969,
2013; Cabrera Infante, 1996) proponen unas técnicas de intervención asociadas
con reglas estéticas convencionales que funcionan como catalizadores en la men-
te del enunciador y el destinatario. Las características del cuento narrado traza la
biografía subjetiva del lector y lo animan en su comprensión de la nalidad que
porta el relato que le sirve de comunicación. Pero, sobre todo, la intención de las
acciones descritas excede el espacio en el mundo de vida en la denuncia social
que se constituye en la trama de un hecho de la cotidianeidad, como es el caso
particular de Pedro Navaja.
Ya lo expresó Borges con suma claridad: “Quien lee un cuento sabe o espera
leer algo que le distingue de su vida cotidiana, que lo haga entrar en un mundo,
no diré fantástico –muy ambicioso, es la palabra– pero sí ligeramente distinto
del mundo de las experiencias comunes” (Borges, 1947, pp.30-37). Pero con-
trariamente, Pedro Navaja integra lo cotidiano y el mundo de la vida o el de
las experiencias sensibles. Blades acoge las características del cuento como “un
género-Paraguas” (Cortázar, 1969) que bajo su sombra alberga otras formas de
narración, incluso las del mismo cuento.
Se debe considerar a esta forma de canción crónica no como la distribución sonora
de un ritmo en forma masiva, sino como una forma de literatura popular originada
por unas pretensiones intelectuales. Y orientada no solo a contar historias entre-
tenidas, sino que a la vez, genere una formación de conciencia social. Se esmera
en poseer un sentido común elaborado que le permita llegar así a todas las clases
sociales, incluso a aquellas poco habituadas a la lectura, más bien al simple goce
mundano. Es una forma de despertar la conciencia existencial y generar un pensa-
miento crítico en la masa popular al introducir expectativas inéditas en las viven-
cias diarias de quienes se reconocen en eso que escucha o baila gracias a la gran
claridad narrativa y fuerza emotiva de quien lo canta. Si en este tipo de música
introducimos estas características de su identidad en los conversatorios de salsa,
lograremos la uniformidad y homogeneidad que es esencial y opuesta a la diver-
sidad e individualidad de la dirigencia de las élites cultas. El lector, en este caso el
salsero, busca la “accesibilidad”, es decir, la posibilidad de entender sin necesidad
de disponer de un previo bagaje cultural o intelectual; la “comodidad”, esto es, la
posibilidad de seguir la trama argumental sin necesidad de efectuar un esfuerzo
intelectual ni de someter a excesiva presión su imaginación (Díez Borque, 1972).
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Rubén Blades al lo de la Navaja
Es extremadamente sugerente que Rubén Blades (o bleids como se pronuncia en
inglés) haya escogido traducción de su apellido para identicar al delincuente
protagonista de la canción crónica. Precisamente, blades tiene el signicado de
hoja de afeitar, y si se le une el término switch adquiere el signicado de navaja
automática. Según Cortázar el signo de una gran narración estriba en lo que él
dene como autarquía: “el hecho de que el relato se ha desprendido del autor
como una pompa de jabón de la pipa de yeso” (Cortázar, 1969, p.37). Para Ca-
brera Infante (1996) quien equipara a Blades como el Woody Guthrie de la salsa
e incluso lo compara con Bob Dylan (Robert Zimmerman, su verdadero nombre)
debido a los elementos del lenguaje cotidiano que presenta en sus creaciones
musicales, “Pedro Navaja es de veras un logro considerable. No es una parodia
de Brecht ni una copia servil de La Ópera de tres cuartos. Es un verdadero ho-
menaje al poeta alemán que prefería que su música fuera popular y su poesía sub-
versiva” (Cabrera Infante, 1996, p.11). Quienes han sido estudiosos de Cabrera
Infante conocen que solo hace reconocimientos en situaciones muy particulares
y estrictamente meritorias.
Aunque, contradictoriamente, al productor salsero Jerry Massucci, no le agra-
daba la composición por ser demasiado larga (7:21 minutos), la consideraba un
irrespeto bailador arrebatado del género de la salsa brava, quien tenía como crite-
rio para adquirir los temas el goce y la evasión de la realidad y no su evocación.
Massucci vaticinó que esa canción sería un fracaso. Asimismo, Pedro Navaja fue
ubicado en el último lugar del álbum Siembra. Contrario a lo esperado, Pedro
Navaja se transformó en uno de los mayores éxitos de la salsa brava en toda su
historia, gracias a que los amantes del género la prerieron por encima de las
otras canciones del álbum y de las canciones de otros músicos de salsa de la
época.
Blades toma revancha en el momento en que canta y graba en vivo con su grupo
en el Madison Square Garden, de New York, haciendo una comparación con El
Quijote de Cervantes, aclarando, guardadas las proporciones de los dos hechos,
que “Si esas gentes hubiesen sido los editores de Don Quijote, hubiese salido
un pasquín”. Para Blades “le hubiesen quitado a Sancho Panza, por gordo, o lo
habrían cambiado por un galán como Tony Curtis, solo habrían dejado la parte
de Dulcinea, pero sobre todo, le habrían quitado buenas hojas porque la gente no
iba a leer algo tan largo” (Blades R., Rubén Blades y son del solar/Pedro Navaja,
1989). Rubén Blades asumió toda la producción del tema.
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No cabe duda que en el pensamiento crítico de Rubén Blades, su razonamien-
to, siempre trata de responder una pregunta a un interlocutor o un destinatario
idealizado y trae obras literarias que le permitan tener acceso a un especial cues-
tionamiento de la realidad latinoamericana. Son muestra de esto sus temas musi-
cales: Pedro Navaja, País Portátil, Buscando América y la canción del Final del
Mundo entre las otras aquí reseñadas y que integran este subgénero salsero que
consideramos como la canción crónica.
Para el profesor Díaz (1999, pp.20-21) un razonamiento crítico debe satisfacer
los siguientes aspectos: “1. Debe tener un propósito; 2. Implica una actitud o
esfuerzo por examinar, comprender, interpretar, analizar, cuestionar, o evaluar
cualquier creencia; 3. Se estructura a partir de datos, información, opiniones,
evidencias y asunciones o supuestos; 4. Demanda conocimientos pertinentes con
lo que se cuestiona; 5. Debe expresarse precisamente y requiere de un correcto
manejo del metalenguaje de la disciplina en la cual se instaura el tema abordado;
6. Expresa un punto de vista y se realiza desde una determinada perspectiva;
7. Permite inferir datos, implicaciones y consecuencias que no se mencionan
explícitamente”.
En consecuencia, las canciones narradas en forma de crónica por Rubén Blades
reúnen cada uno y todos estos requisitos que todo razonamiento crítico debe
tener, sin lugar a dudas. En cada narración se aprecian estos elementos que satis-
facen un razonamiento crítico, lo evidenciamos en Plástico, Adán García, País
Portátil, por citar otros temas diferentes.
Canta cuentos de una crónica narrada en salsa
Ricoeur señala que “la historia comienza cuando se deja de comprender inmedia-
tamente y se emprende la reconstrucción del encadenamiento de los antecedentes
según articulaciones diferentes de los motivos y de las razones alegadas por los
actores de la historia” (2001, p.164).
Aquí se da una resemantización de la historia. Se narra una historia a partir de
una historia imaginada, se cuenta lo imaginado y se reconstruye lo resemantiza-
do dando lugar a un discurso imaginario que tiene una lógica estética.
El narrador es un integrante esencial, en el cuerpo de la historia junto a los demás
personajes. El autor los crea para que realicen unas acciones que determinaran
la historia en su narración. El narrador se caracteriza a partir de la información
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disponible para relatar la historia y la perspectiva adoptada en su actuación. Aquí
entran en juego los planos pluridimensionales: el plano ccional y los tiempos
propios y ajenos. Los tiempos y espacios en la enunciación, en donde hay unos
signicantes: el ser y el mundo, y unos signicados: el texto y la acción, y las
signicancias a través del discurso estético y utópico.
Blades hace uso del tipo de narrativa que es inherente al cuento contemporáneo
que, al decir de Cortázar, debe nacer en sí y suceder dentro de una esfera de situa-
ciones, trabajando del interior hacia el exterior, “sin que los límites del relato se
vean trazados como quien modela una esfera de arcilla” (Cortázar, 1969, p.51).
Se trata de narrar el cuento de tal manera que el narrador sea sometido por la
condición asumida dentro del relato, como si se desplazara implícitamente en él
y lo condujera a una extrema tensión, lo que congura la perfecta forma esférica.
En este sentido, Cros hace referencia a la motivación esencial de la sociocrítica
como método literario, al citar a Duchet, quien plantea la necesidad de “una reo-
rientación de la investigación sociohistórica desde adentro hacia afuera, es decir,
hacia la organización interna de los textos, sus sistemas, sus funciones, sus redes
de sentido, sus tensiones, el encuentro en ellos de discursos y saberes heterogé-
neos” (Cros, 1985, p.28).
Como Cros lo establece, el tejido textual reproduce todo un conjunto de forma-
ciones discursivas, y no puede reducirse a una perspectiva única de mundo o a
una estructura explicativa monosémica, siguiendo el planteamiento de Goldmann
(1966), quien ofrece un análisis de la obra literaria en la unión del estructuralis-
mo y el análisis marxista que excede ampliamente estos dos horizontes. Una obra
literaria es una expresión de una visión del mundo, que es siempre el resultado
de un grupo de individuos y no de un solo individuo. Solo tienen una conciencia
relativa de esta visión del mundo. Solo ciertos miembros privilegiados del grupo
tienen la capacidad de dar forma y estructura a una visión coherente del mundo a
través de su obra literaria. Así obra literaria es siempre la expresión de un sujeto
con visión del mundo transindividual. La personalidad del autor se expresa en
su capacidad de formular coherentemente en una obra imaginaria. En el sello
conceptual de Cros, se sitúa la canción crónica de Pedro Navaja, que muestra la
manera en que vincula la praxis discursiva con la práctica social al dar respuesta
a la aseveración correspondiente a que no hay discurso sin práctica social (1993).
Por otra parte, Sisto (2015) sostiene que el poder de la narración se produce en
la existencia de distintas clases de discurso en la narración: el discurso de los
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personajes, el discurso de los narradores, e incluso el discurso del autor. Este en-
sayista dene este fenómeno como heteroglosia: “él habla en el idioma del otro,
que sirve para expresar las intenciones del autor, pero de una manera refractada”.
Bajtin, como arma Fernández (2011), establece la narración directa del autor,
en lugar del diálogo entre los personajes, como la situación conictiva esencial
en el relato.
No se puede concebir la creación literaria y el pensamiento losóco como as-
pectos separados de la vida sociocultural, ambos se dan en esa cotidianeidad a la
que pertenece y narra. No es menos evidente que la libertad del cantautor en su
condición de pensador es muy grande, pues los lazos que le unen al mundo de la
vida social son biunívocos y bastante estrechos y que, por supuesto, la lógica de
su obra es bastante autónoma.
Por lo tanto, el mecanismo fundamental en la creación literaria se justica en el
estudio que arma: “la literatura y la losofía son, en planos distintos, expresio-
nes de una visión del mundo, y que las visiones del mundo no son hechos indi-
viduales, sino sociales” (Rama, 1985, p.137). Una visión de mundo nos presenta
dos condiciones esenciales: coherencia y unidad. Respecto al pensamiento de los
individuos, pocas veces se evidencia un pensamiento coherente y unitario. Toda
vez que el pensamiento y el modo de sentir de los individuos está tan inuencia-
do por la acción de medios muy diversos, resulta entonces, que lo que se da es
una aproximación a un cierto nivel de coherencia, pero esto se alcanza en casos
excepcionales.
El mundo de la vida surge de la acción cotidiana del individuo y de allí emerge
la losofía guardando sus diferencias con aquel. Este aspecto es magistralmente
manejado por Rubén Blades, quien sin ser lósofo de profesión, logra losofar
por su experiencia intelectual con la poesía, la política y el derecho. Aquí se unen
el lósofo y el escritor y en esa fusión se gesta esa visión de mundo que siente y
la expresa mediante la lengua, en el plano conceptual sensible. Su ideología, en
vez de alejarse, se acerca en el tiempo y en el espacio por la inuencia del medio
cultural de los saberes que la atrapan.
Rubén Blades cuenta la historia de Pedro Navaja en primera persona al mejor
estilo de una crónica, la cual puede ser considerada como cotidiana en cualquier
ciudad del mundo. La narración en primera persona, sustenta Cortázar (2013),
constituye la mejor solución del problema, ya que la narración y la acción se fu-
sionan entre sí. Algunos ensayistas coinciden en que no todo gran narrador es un
excelente cuentista pero en Blades se evidencian las dos condiciones. Inclusive,
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se observa al relatar sobre terceros, como en el suceso del borracho, que deviene
en parte de la acción, “está en la burbuja y no en la pipa” (Cortázar, 1969, p.4).
Rubén Blades se proyecta en Pedro Navaja, ¿o es este quien se reeja en aquel?
Los dos personajes centrales de la crónica cantada son conocidos en el contexto
del día a día, un ladrón de esquina y una prostituta anónima quienes irrumpen en
la primera escena de la canción crónica, así:
Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar
Con el tumbao que tienen los guapos al caminar...
Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer
Va recorriendo la acera entera por quinta vez
Y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
Que el día está ojo y no hay clientes pa’ trabajar...
Una de las características primordiales de la técnica narrativa de Blades es que
su primer enunciado de la crónica está enfocado hacia sugerir el desenlace nal
de la historia. En este sentido, Quiroga (2009) en Del cuento y sus alrededores,
habla de un comienzo en exabrupto. En Pedro Navaja, la crónica se narra de tal
manera como si el destinatario fuera conocedor de una buena parte de los sucesos
que se están relatando. Este contexto narrativo le otorga a la crónica cantada, un
vigor narrativo inusitado. Es la historia de un delincuente donde solo al nal se
escucha su nombre: Pedro Barrios y el de Josena Wilson, prostituta, quien tras
no encontrar clientes y no lograr el sustento diario, es asaltada y apuñalada con
un puñal de acero en una esquina del viejo barrio de Manhattan, New York. Sin
embargo, Pedro no cuenta con que ella lleva un revólver y le dispara, quedando
ambos heridos de muerte y será el borracho quien tome ventaja de las circuns-
tancias narradas.
Lo anterior aclara la posibilidad de comprender mucho más la musicalidad en el
relato, entendida simplemente como una imitación o sucesión de sonidos y ar-
monías musicales y la presencia de elementos sonoros en la prosa. Para Cortázar
(2013), fundamentalmente, el ritmo es más que la melodía y la armonía:
cuando escribo un cuento y me acerco a su desenlace, al mo-
mento en que todo sube como una ola y la ola se va a romper y
será el punto final en ese último momento dejo salir lo que estoy
diciendo, no lo pienso porque eso viene envuelto en una pulsa-
ción de tipo musical”. (Cortázar, 2013, pp.23,24)
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He aquí una necedad de relacionar, en otras investigaciones, música y literatura
a través del ritmo.
Es una prosa musical que transmite su contenido perfectamente pero que estable-
ce otro tipo de relación con el destinatario. Este recibe el contenido del mensaje
y por el efecto intuitivo que es producido en él y que obviamente no tiene nada
que ver con el contenido del texto musical narrado, suscita cadencias internas en
consonancia a ciertos ritmos profundos por los términos cuidadosamente escogi-
dos y que el oyente o destinatario relaciona con canciones crónicas de idéntico
sentido.
Asimismo, el narrador nos informa que por el lugar donde se desarrollan los
hechos transita un automóvil anónimo a baja velocidad, sin ningún supuesto rol
protagónico adicional al de encubrir un indicio de complicidad, similar al del
primo policía de Juanito Alimaña en la otra canción crónica, y en la que este
último es otro delincuente cuyas fechorías son encubiertas por la acción omisiva
de aquel que lo saca de sus apremios con la ley:
Un carro pasa muy despacito por la avenida,
No tiene placas pero to’s saben que es policía...
Viene el drama escindido, el suceso, el desastre o la intensidad, como lo llama
Cortázar. El espectador se siente transportado a una inmersión más profunda e
imperiosa y dominante. Ya que Blades como cualquier escritor contemporáneo
de cuentos no se concentra en un solo personaje. Usa un hilo narrativo en dos
planos sin darle una relevancia suprema a Pedro sobre la prostituta.
Mientras camina del viejo abrigo saca un revólver, esa mujer
Y va a guardarlo en su cartera pa’ que no estorbe,
Un treinta y ocho “Smith & Wesson” del especial
Que lleva encima pa’ que la libre de todo mal
Y Pedro Navaja puñal en mano le fue pa’ encima,
El diente de oro iba alumbrando to’a la avenida...
El desenlace sucede, con la única voz de la prostituta como trasfondo. Ella ex-
clama:
Yo que pensaba hoy no es mi día, estoy salá’,
Pero Pedro Navaja, tú estás peor, tú estás en ná’...
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El “estar en ná’” es vergonzoso para cualquiera en un barrio latino y se confron-
ta a un “Hay que estar en algo”, como Charlie Palmieri lo expresa a través del
intérprete Chuito Vélez en su tema Ponte duro, para signicar que hay que ser
decidido y leal, o un rme, como coloquialmente se arma.
De esta manera, Pedro Navaja, quien por su condición de ladrón de esquina de-
bía ser “un duro, además de ajusticiado, resultó estar en ná’. En la consumación
del hecho, aparece un borracho intruso que se lleva los dólares, el puñal, el revól-
ver y se burla del tremendo y peligroso Pedro Navaja, quien en lugar de “pescar
una sardina, enganchó un tiburón”. No presenta a este personaje en la evolución
de la crónica, sino que lo muestra en el preciso momento revelador del mensaje
que enseña la canción (Soto Molina, 2005).
Stroud (1956) señala que en ese referido momento se trata con frecuencia de
cambios decisivos de actitud o de comprensión del personaje “intruso” dentro
de la historia. Al quedar los dos personajes heridos de muerte en la escena, llega
el intruso o nuevo personaje, quien saca partido de la historia, recogiendo el re-
vólver, el puñal y los pesos, celebrando su hallazgo cantando un estribillo desa-
nado, que es el mensaje profundo de lo narrado. Súbitamente los dos personajes
anteriores cobran mayor valor y sentido por la intensidad de lo narrado.
La anterior es una técnica narrativa denominada epifanía (epiphany), que descri-
be algo como un mostrar más allá. Blades hace uso de esa fuerza narrativa que
convierte algo aparentemente accesorio en relevante, es como el actor de reparto
que cobra vitalidad en el lm. Al no haber ruido, ni preguntas y mucho menos
llanto; el destinatario es invadido por una conciencia de su propia persona que
lo avergüenza, es como un doloroso relámpago de conciencia que te indica que
tú pudiste ser uno de los tres personajes de la historia o las personas indiferentes
que rodean el hecho: el carro de la policía que pasa bastante despacio pero que
no ejerce ninguna labor preventiva dentro del suceso; de haber sido así la historia
habría cambiado. Al no haber curiosos es un llamado a la falta de capacidad de
asombro en esa sociedad sin conciencia. El destinatario nalmente entiende que
debe producir una reexión asistida de manera subliminal por el narrador de la
historia:
Y créanme, gente, que aunque hubo ruido nadie salió,
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró,
Solo un borracho con los dos cuerpos se tropezó,
Cogió el revólver, el puñal, los pesos y se marchó
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Y tropezando se fue cantando desana’o
El coro que aquí les traje y da el mensaje de mi canción:
“La vida te da sorpresas,
Sorpresas te da la vida”, ¡ay, Dios!
El desenlace está predicho en la precipitación inicial o génesis de la narración,
es decir, se observa su devenir. Pedro Navaja puede considerarse como una obra
maestra de la literatura popular. Su trascendencia ha sido tal que el gran Premio
Nobel colombiano Gabriel García Márquez, armó que le habría gustado escribir
esa canción por la cual se sentía atraído y que su forma narrativa era magistral.
Blades siente admiración similar por este escritor colombiano ya que le rinde un
homenaje al titular en una de sus composiciones como uno de sus principales
cuentos cortos: Ojos de perro azul.
Saca Blades frases del refranero popular que le dan aún mayor fuerza narrativa
al relato como un sorprendente ingrediente representativo de los magnos valores
aportados por el pueblo durante el decurso de su historia y que los hablantes
de la lengua de Cervantes siempre tienen en cuenta en sus vidas cotidianas. El
refranero popular está siempre presente para ilustrar nuestras disertaciones, con-
versaciones y diálogos en cualquier tema de discusión. Los refranes y dichos
populares son parte fundamental de las charlas cotidianas de los iberoamerica-
nos. Nuestra literatura clásica, a partir del siglo XIV viene enriquecida por aque-
llos. Los refranes son expresiones públicamente difundidas, las cuales proeren
exhortaciones, admoniciones, recomendaciones, reexiones, juicios, doctrinas y
opiniones ilustrativas. Por lo general habitualmente construidas en verso o en
rima para que haga más perpetua su reminiscencia.
Siempre los abuelos y los mayores trataban de enseñárnoslos en un contexto de
algo sucedido, para que la juventud no olviden algo tan esencial de nuestra cul-
tura y literatura popular.
El que de último ríe, se ríe mejor...
...Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo,
Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos....
Finalmente, se observa que en Pedro Navaja, Blades hace uso del andamiaje
eciente que demanda el cuento moderno y las técnicas narrativas que le acom-
pañan. De esta manera, es un precursor, con esta obra maestra del género salsero,
de un subgénero musical al cual nos atrevemos a catalogar como canción cró-
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nica, en el cual concurren: El negro bembón, Juanito Alimaña, El gran varón,
Adán García, Plantación adentro, Amor y control, el tartamudo y María Teresa
y Danilo, esta última, la historia de dos enamorados que nalmente resultan ser
hermanos.
Pedro Navaja rearma la jerarquía de intelectual de Rubén Blades, quien en
su creación hace una pertinente alusión a Franz Kafka (2013) cuando expone
metafóricamente la imagen degradada del borracho al mejor estilo de Gregorio
Samsa:
Y como en una novela de Kafka,
El borracho dobló por el callejón
El análisis realizado a esta magna obra musical está sustentado por la tesis de
Barthes, quien argumenta que el relato está compuesto de unos elementos (fun-
ciones, indicios y acciones) equivalentes a los textos propiamente literarios y que
siempre narra hechos o acontecimientos. En cuanto a las funciones, Barthes se-
ñala que hay de dos tipos, unas centrales dentro del relato (los llamados núcleos)
y otras secundarias (las catálisis). Para que un núcleo surja, “basta que la acción
emerja (o se mantenga o se cierre) debe haber una disyuntiva perseverante para
la duración del interés en la historia, en una palabra, que inaugure o concluya
una incertidumbre” (Barthes, 1970, p.56) como se aprecia en el cuento o crónica
cantada de Pedro Navaja.
Las catálisis, por su naturaleza complementaria, son aceleradores, signos com-
plementarios que se reúnen en torno a un indicio o acción, sin alterar su esencia
facultativa. Estas funciones de catálisis enriquecen la narración, la convierten
en más aguda y penetrante, al generar un ambiente de curiosidad en el oyente,
como se puede distinguir en los apartes que narran el aspecto pintoresco de Pe-
dro Navaja, su forma de vestir: “el diente de oro iba alumbrando to’a la avenida,
las manos siempre en los bolsillos de su gabán, usa un sombrero de ala ancha de
medio la’o, y zapatillas por si hay problemas salir vola’o, un revólver “Smith &
Wesson” del especial”.
Conclusiones
Denitivamente, podemos hacer uso de la sentencia de la crónica cantada que la
salsa, como la vida, asimismo te da sorpresas, ¡ay, Dios! A través de la canción
JaiRo eduaRdo soto molina
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crónica de Pedro Navaja se puede observar que el sujeto enunciante escoge un
par de sujetos enunciados dentro de un escenario de enunciación que luego le da
las características de sujeto enunciante. Pero desde el proceso recepción/percep-
ción se da un sujeto cognoscente respecto a un objeto conocido en un escenario
de conocimiento. Pero a su vez ese mismo sujeto es sujeto signicante a través
de un objeto signicado en un escenario signicante.
El sujeto percibe una realidad subjetivada que interiormente se transforma y se
desarrolla un discurso argumentativo a partir de la realidad que se percibe y se
materializa en su logos. En el sujeto percibiente se desarrolla una potencialidad
creadora por medio de una concatenación isotópica de las acciones narradas.
Blades acelera la acción a su conveniencia, la retarda con los detalles de la cróni-
ca para dejar que hablen los personajes, la prostituta y el borracho, solo al nal.
Por ello es fácil anticiparse a los hechos, oculta al borracho y lo reserva para el
instante adecuado, para focalizar el interés en signos explícitos con desestima de
otros.
A partir del procedimiento en la acción se emana la tensión narrativa. Esta puede
provocar en el destinatario distintos cambios emotivos (expectativa, incertidum-
bre, intriga, serenidad…). Esta narrativa presente en Pedro Navaja ocurre en una
determinada temporalidad, en la noche, en un viejo zaguán y la enunciación se
enmarca en una circunstancialidad.
En la historia de Pedro Navaja existen unos constructos lógicos que parten de
una cción hacia una realidad creando una meta-cción con una lógica y un esta-
tuto ccional. Allí se da un pacto signicante entre el destinatario y el cantautor
a través de un mundo real y uno simulado en un contexto que contiene un texto.
Consecuentemente, el acto de narrar signica implícitamente imaginar, y en el
imaginar hay una conuencia de lo real y lo subjetivo dentro del mismo plano de
la enunciación. Lo que hace de esta una compleja mediación óntica del mundo
representado, donde la posicionalidad del enunciante juega un papel fundamen-
tal. Se crea otra ontología del lenguaje que surge como una nueva alternativa
epistemológica y estrategia metodológica de análisis del narrar como recon-
guración de la memoria individual-comunitaria a partir del sujeto que enuncia
y construye un objeto enunciado, en función de un espacio sensibilizante y los
mundos signicativos que se construyen a partir de lo narratológico.
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Pedro Navaja
Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar,
Con el tumbao que tienen los guapos al caminar,
Las manos siempre en los bolsillos de su gabán
Pa’ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal.
Usa un sombrero de ala ancha de medio la’o
Y zapatillas por si hay problema salir vola’o,
Lentes oscuros pa’ que no sepan qué está mirando
Y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando.
Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer
Va recorriendo la acera entera por quinta vez
Y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
Que el día está ojo y no hay clientes pa’ trabajar.
Un carro pasa muy despacito por la avenida,
No tiene marcas, pero to’s saben que es policía.
Pedro Navaja, las manos siempre dentro ’el gabán,
Mira y sonríe y el diente de oro vuelve a brillar.
Mientras camina pasa la vista de esquina a esquina,
no se ve un alma, está desierta to’a la avenida.
Cuando de pronto esa mujer sale del zaguán
y Pedro Navaja aprieta un puño dentro’el gabán
Mira pa’ un la’o, mira pa’l otro y no ve a nadie,
Y a la carrera, pero sin ruido, cruza la calle.
Y, mientras tanto, en la otra acera va esa mujer
Refunfuñando pues no hizo pesos con qué comer.
Mientras camina del viejo abrigo saca un revólver, esa mujer
Y va a guardarlo en su cartera pa’ que no estorbe,
Un treinta y ocho “Smith & Wesson” del especial
Que carga encima pa’ que la libre de todo mal.
Y Pedro Navaja, puñal en mano, le fue pa’ encima,
El diente de oro iba alumbrando to’a la avenida,
Mientras reía el puñal le hundía sin compasión,
Cuando de pronto sonó un disparo como un cañón...
...cayó en la acera mientras veía a esa mujer
Que, revólver en mano y de muerte herida, a él le decía:
“Yo que pensaba: hoy no es mi día, estoy salá’,
Pero, Pedro Navaja, tú estás peor: no estás en ná’”.
Y créanme, gente, que aunque hubo ruido nadie salió.
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No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró.
Solo un borracho con los dos cuerpos se tropezó,
Cogió el revólver, el puñal, los pesos y se marchó.
Y tropezando se fue cantando desana’o,
El coro que aquí les traje y da el mensaje de mi canción:
“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, ¡ay, Dios!...
...Pedro Navaja, matón de esquina, quien a hierro mata a hierro termina...
...Maleante pescador, mal anzuelo que tiraste,
En vez de una sardina un tiburón enganchaste...”
...Ocho millones de historias tiene la ciudad de Nueva York...
Como decía mi abuelita: “El que de último ríe, se ríe mejor”...
...Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo,
Si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos....
...En barrio de guapos, cuida’o en la acera, cuida’o camará,
Que el que no corre vuela...
Como en una novela de Kafka
El borracho dobló por el callejón... (Blades, 1989)
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Cómo citar este artículo: Soto Molina, J. E. (2016). La historia de un hombre lla-
mado Pedro Navaja o el clímax de la canción crónica. Cuadernos de Literatura,
(23), 201-217. DOI: http://dx.doi.org/cl.23.2016.10
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