La migración europea y la crisis de los refugiados: un proceso complejo y multifacético

European migration and refugees crisis: A complex and multifaceted process

  • Giovanna Campani Universidad de Florencia. Departamento Educacion, Idiomas, Intercultura y Psicologia

    Doctora in Ethnologia. Profesora de Antropologia Cultural. Universidad de Florencia, Departamento Educacion, Idiomas, Intercultura y Psicologia. Vía Laura 48, Florencia- Italia. Correo electrónico: campani@unifi.it

Palabras clave: (en) Migration, refugees, European Union, crisis, populism, globalization
Palabras clave: (es) Migración, refugiados, Unión Europea, populismo, globalización

El artículo explora cómo la migración y las recientes llegadas de miles de refugiados en Europa han provocado una gran crisis política dentro de los miembros de la Unión, en un momento de crisis económica e insurgencia populista. Las dificultades para producir una política europea común frente a la migración son el resultado de la misma construcción de la UE (Tratado de Schengen), que se basa en dos pilares: libre circulación dentro del espacio de la UE y control estricto de la frontera exterior (especialmente en el Sur Mediterráneo), limitando la migración non-EU (Fortress Europe). Este enfoque ha penalizado a los países del sur de Europa, ubicados geográficamente en la frontera, obligados por la legislación europea a recibir a la mayoría de los solicitantes de asilo. Los intentos de organizar una redistribución han fracasado. La única respuesta que la UE ha podido ofrecer a la crisis migratoria ha sido la "externalización de la migración", pagando a los países fronterizos no pertenecientes a la UE (Turquía, Marruecos, Libia) para detener los flujos. La crisis europea frente a la migración y la cuestión de los refugiados se ha visto impulsada por la "insurgencia populista", el fenómeno global de la revuelta contra los partidos políticos establecidos y las élites en general, combinado con el aumento de los sentimientos nacionalistas. Sin embargo, el aumento del populismo es el resultado del abandono de las clases desfavorecidas (los perdedores de la globalización) por los partidos tradicionales de izquierda. Solo una nueva propuesta política que ponga en su centro los derechos sociales que han sido robados a las clases más bajas de Europa durante la crisis, puede construir un enfoque de solidaridad con los migrantes y los refugiados, compartido por toda la sociedad.

The article explores how migration and the recent arrivals of thousand of refugees in Europe have provoked a mayor political crisis inside the Union membrers, in a time of economic crisis and populist insurgency. The difficulties to produce a common European policy in front of migration is embedded in the construction of the EU, which is based on two pillars: free movement inside the EU space; strict control of the external border and of the non-EU migration (Fortress Europe). This approach has penalized Southern European countries, geographically placed at the border, forced by the European legislation to receive the asylum seekers. Attempts to organize some share of the burden have failed. The only answer that the EU has been able to offer to the migratory crisi has been the “externalization of migration”, paying the non –EU border countries (Turkey, Morocco, Libia) to stop the flows. The European crisis in front of the migration and refugee issue has been fuelled by the ‘populist insurgency’ – the global phenomenon of revolt against established political parties and elites in general, combined with the rise of nationalist sentiments. The rise of populism is, however, a result of the abandon of the disadvantaged classes (the losers of globalization) by the traditional left-wing parties. Only a new political proposal that puts at its center the social rights that have been stolen to the lower European classes during the crisis, can build a solidarity approach to migrants and refugees, sgared by the all society.

Cómo citar
Campani, G. (2019). La migración europea y la crisis de los refugiados: un proceso complejo y multifacético. Collectivus, Revista de Ciencias Sociales, 6(1), 15-33. https://doi.org/10.15648/Coll.1.2019.02

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Recibido: 04/08/2018

Aprobado versión definitiva: 15/11/2018


LA MIGRACIÓN EUROPEA Y LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS: UN PROCESO COMPLEJO Y MULTIFACÉTICO

EUROPEAN MIGRATION AND REFUGEES CRISIS: A COMPLEX AND MULTIFACETED PROCESS

Giovanna Campani*


DOI: http://dx.doi.org/10.15648/Coll.1.2019.02


RESUMEN

El artículo explora cómo la migración y las recientes llegadas de miles de refugiados en Europa han provocado una gran crisis política dentro de los miembros de la Unión, en un momento de crisis económica e insurgencia populista. Las dificultades para producir una política europea común frente a la migración son el resultado de la misma construcción de la UE (Tratado de Schengen), que se basa en dos pilares: libre circulación dentro del espacio de la UE y control estricto de la frontera exterior (especialmente en el Sur Mediterráneo), limitando la migración non-EU (Fortress Europe). Este enfoque ha penalizado a los países del sur de Europa, ubicados geográficamente en la frontera, obligados por la legislación europea a recibir a la mayoría de los solicitantes de asilo. Los intentos de organizar una redistribución han fracasado. La única respuesta que la UE ha podido ofrecer a la crisis migratoria ha sido la "externalización de la migración", pagando a los países fronterizos no pertenecientes a la UE (Turquía, Marruecos, Libia) para detener los flujos. La crisis europea frente a la migración y la cuestión de los refugiados se ha visto impulsada por la "insurgencia populista", el fenómeno global de la revuelta contra los partidos políticos establecidos y las élites en general, combinado con el aumento de los sentimientos nacionalistas. Sin embargo, el aumento del populismo es el resultado del abandono de las clases desfavorecidas (los perdedores de la globalización) por los partidos tradicionales de izquierda. Solo una nueva propuesta política que ponga en su centro los derechos sociales que han sido robados a las clases más bajas de Europa durante la crisis, puede construir un enfoque de solidaridad con los migrantes y los refugiados, compartido por toda la sociedad.

Palabras clave: Migración, refugiados, Unión Europea, populismo, globalización.


ABSTRACT

The article explores how migration and the recent arrivals of thousand of refugees in Europe have provoked a mayor political crisis inside the Union membrers, in a time of economic crisis and populist insurgency. The difficulties to produce a common European policy in front of migration is embedded in the construction of the EU, which is based on two pillars: free movement inside the EU space; strict control of the external border and of the non-EU migration (Fortress Europe). This approach has penalized Southern European countries, geographically placed at the border, forced by the European legislation to receive the asylum seekers. Attempts to organize some share of the burden have failed. The only answer that the EU has been able to offer to the migratory crisi has been the “externalization of migration”, paying the non –EU border countries (Turkey, Morocco, Libia) to stop the flows. The European crisis in front of the migration and refugee issue has been fuelled by the ‘populist insurgency’ – the global phenomenon of revolt against established political parties and elites in general, combined with the rise of nationalist sentiments. The rise of populism is, however, a result of the abandon of the disadvantaged classes (the losers of globalization) by the traditional left-wing parties. Only a new political proposal that puts at its center the social rights that have been stolen to the lower European classes during the crisis, can build a solidarity approach to migrants and refugees, sgared by the all society.


Keywords: Migration, refugees, European Union, crisis, populism, globalization.



  1. Introducción

La crisis migratoria y de los refugiados en Europa es un proceso duradero que se agudizó desde 2011, cuando la Primavera Árabe y la guerra civil siria rompieron la ilusión de que era posible una "contención" de los flujos migratorios dirigidos hacia la Union Europea a través de la “externalización” de los controles y acuerdos multilaterales / bilaterales con los países del Norte de África1. El fracaso de la política de contención cuestionó todas las políticas migratorias de la UE y sus dos pilares: la libre circulación dentro del espacio de la UE y la gestión de la seguridad e las fronteras exteriores (la “Fortaleza Europa”).

El punto más álgido de la crisis tuvo lugar en 2015, cuando, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de un millón de inmigrantes y refugiados cruzaron a Europa: 1.011.700 migrantes llegaron por mar, y casi 34.900 por tierra, en comparación con las 280,000 llegadas por mar y tierra durante todo 2014.

Las cifras –que fueron las más altas hasta desde la creación de la Unión Europea- no incluyen a los que ingresaron sin ser detectados: de hecho, la fuerza fronteriza exterior de la UE, Frontex, que supervisa las diferentes rutas que utilizan los migrantes y los números que llegan a las fronteras europeas, sitúa la probable cifra de los inmigrantes y refugiados que cruzaron a Europa en 2015 en más de 1.800.000. En 2015-2016, la UE recibió 2,5 millones de solicitudes de asilo.

Ademas de los números espectaculares, en el verano 2015, los migrantes y refugiados modificaron sus rutas tradicionales, marchando a través de los Balcanes, desplazando las fronteras de la UE de las zonas periféricas de Lampedusa y las islas griegas a los países centrales de Europa Central -Austria, Hungría, Alemania- y a los miembros de Europa Oriental.

La crisis tuvo un gran impacto en el debate interno en la Union y en las relaciones entre los estados miembros. En el medio de una crisis económico-politica profunda de la institución, caracterizada por el conflicto entre países endeudados y no, por las diferentes visiones para salir de la crisis (políticas de austeridad o no), por el éxito de los partidos populistas, el tema de los migrantes y refugiados se ha convertido en uno de las principales causas de conflicto entre los estados miembros de la Union Europea (o la Desunión, como ha sido irónicamente redefinida por algunos periódicos). Hasta ahora, la Union Europea no ha podido encontrar un acuerdo para una política migratoria y de asilo común frente al contexto migratorio actual. Y el incremento del número de migrantes y refugiados no parece destinada a terminarse a corto plazo, siendo provocada por múltiples causas, algunas contingentes, como la guerra civil siria, otra estructurales como la globalización neo-liberal, el cambio climático...


  1. Los pilares de las políticas de migración y de asilo de la UE entre ideología y la economía: la libre circulación interna y la "Fortaleza Europa"


Las políticas de migración y asilo de la Unión Europea implementadas desde los años noventa –despues de la creation de l’Unión- respondían tanto a factores político-ideológicos como económicos: por un lado, la UE tenía que garantizar la libre circulación interna de los "europeos"; por otro lado, este espacio abierto para los europeos tenía que ser "protegido" por la construcción de una frontera común y “segura” contra los "no europeos" (este es el significado de la Fortaleza Europa). Hoy la "crisis migratoria y de los refugiados" representa el fracaso de ambos pilares.

El primer pilar de la política migratoria de la UE es la libre circulación entre los Estados miembros para todos los ciudadanos de la UE, establecida por los Acuerdos de Schengen en 1995. Pero la idea de la libre circulación es, sin embargo, mucho más antigua: "la abolición [...] de los obstáculos a la libre circulación de personas, servicios y capitales” aparece como uno de los compromisos clave asumidos en el Tratado de Roma de 1957 que estableció la Comunidad Económica Europea. Presentada como la esperanza de un espacio europeo común tras tantas guerras entre los paises europeos, la libre circulacion de personas fue una respuesta ideológica al Telón de Acero en tiempos de la Guerra Fría, pero tenía tambien como objetivo crear un mercado laboral más eficiente aumentando las opciones disponibles tanto para empleadores como para trabajadores en el espacio de la Comunidad Europea. En los años de la posguerra, período de crecimiento económico constante, los países del norte de Europa necesitaban abundante mano de obra: el derecho a la libre circulación empezó con los trabajadores en 1968 mediante la directiva 1968/360 / CEE, para extenderse, poco a poco, a otros grupos, como jubilados y estudiantes.

En el momento del Tratado de Roma, como en todos los años sesenta, la política económica europea estaba dominada por el nacionalismo económico y el keynesianismo. Los beneficios del libre comercio y de la libre circulación se equilibraban mediante un consenso político que requería Sindicatos fuertes para proteger a los salarios y a las condiciones de los trabajadores y los buenos servicios financiados con fondos públicos. Los inmigrantes –principalmente intra-europeos- eran miembros activos de los sindicatos y también fueron líderes de importantes huelgas durante los años sesenta, especialmente en Alemania.

Después de la caída del Muro de Berlín, la Comunidad Europea se transformó en la Unión Europea por el Tratado de Maastricht en 1992. La libertad de circulación y residencia para las personas en la UE se convirtió en una de las piedras angulares de la ciudadanía europea. Sin embargo, dadas las asimetrías económicas entre los Estados miembros de la UE, especialmente después de la ampliación, la implementación práctica en la legislación de la UE no ha sido sencilla: el riesgo de migraciones masivas era presente. En consequencia, los acuerdos de Schengen implicaron la eliminación gradual de las fronteras interiores, inicialmente en unos pocos Estados miembros: el área de Schengen se amplió progresivamente.

Hoy las disposiciones que rigen la libre circulación de personas se establecen en la Directiva 2004/38 / CE sobre el derecho de los ciudadanos de la UE y sus familiares a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros. Sin embargo, la implementación de esta directiva sigue enfrentando muchos obstáculos con respecto a los derechos que los ciudadanos de la UE pueden tener en los diferentes países de la UE (a saber, los derechos a diversas prestaciones de la seguridad social). Esto se debe en parte a las crecientes tensiones sociales que la libre circulación ha provocado a lo largo de los años en los Estados miembros de la UE que han sido destino de migraciones masivas dentro de la UE, concretamente el Reino Unido, pero también Francia donde la llegada de mano de obra dispuesta a aceptar salarios más bajos se ha visto como una amenaza para los derechos conquistados con luchas largas y audaces por los trabajadores nacionales2.

El segundo pilar de las politicas de migración y asilo de la Unión Europea ha sido la protección de la frontera exterior a través de los regímenes de Schengen y Dublín. Junto con la libre circulación interna, los Acuerdos de Schengen establecen normas comunes con respecto a los controles en las fronteras exteriores. En la práctica, Schengen significa una suma de reglas y procedimientos que abordan la cuestión de las fronteras exteriores, y sobre todo la mediterránea, de acuerdo con una lógica de seguridad, ciertamente no en una lógica de cooperación. Por este motivo, las fronteras están militarizadas: se han construido cercas en Ceuta y Melilla, enclaves europeos en Marruecos, así como en la frontera continental entre Grecia y Turquía (región de Evros).

Los acuerdos de Schengen son completados por el reglamento de Dublín, segun el qual los migrantes en busca de protección internacional en la Unión Europea deben solicitar asilo en el país de la primera entrada (donde las huellas dactilares han sido tomadas): a la luz de esta medida, Italia, España y Grecia están en la línea fronteriza, obligados a aceptar el mayor número de solicitudes de asilo, a pesar que la mayoría de los inmigrantes no quieran quedarse en el sur de Europa.

En los ultimos años el Reglamento de Dublín ha sido criticado varias veces por los países mediterráneos de la UE por la falta de solidaridad económica y política por parte de los estados del norte más ricos; sin embargo, no ha cambiado desde su entrada en vigor en 2013 y parece poco probable que cambie rápidamente.

  1. El sur de Europa en la espiral de múltiples crisis

Hasta 2015, la UE y los gobiernos de los países de Europa del Norte no captaron la magnitud ni anticiparon las consecuencias del proceso migratorio proveniente del Sur de del Mediterráneo y de Oriente Medio. Entre 2011 y 2015, la creciente presión migratoria había afectado principalmente a los países del Sur de Europa, especialmente a Italia y Grecia, que, de hecho, protegían los países europeos sin fronteras externas –como los de Europa central.

En los países de Europa del Sur, ya profundamente afectados por la crisis económica desde 2008 y submetidos a políticas de austeridad económica, la llegada de los immigrantes y refugiados tuvo como consequencia de agudizar situaciones económicas y sociales ya muy difíciles. De hecho, con su dogma neoliberal, la Unión Europea no ha permitido que los desequilibrios provocados por la crisis económica de 2008 fueran abordados por políticas económicas de inversiones estatales, imponiendo la receta de la austeridad. En toda Europa del Sur, las políticas de austeridad afectaron particularmente los fondos asignados a los servicios sociales, provocando un inmenso sufrimiento entre los ciudadanos3, pero, además, han producido efectos catastróficos en las economías, como la destruccion de unos cinco millones de puestos de trabajo y el aumento del desempleo juvenil.

En Italia, la tasa de desempleo juvenil récord del 44% se produjo en noviembre de 2014: "La tasa de desempleo juvenil (15-24 años) fue del 43,9%, +0,6 puntos porcentuales en un mes" (Istat, Istituto Oficina Nacional de Estadísticas, 2014). Se registraron tendencias similares, para el mismo año, en todo el sur de Europa, concretamente: en España con el 53%, en Grecia con el 53% y en Portugal con el 36%. De hecho, el Sur de Europa se está convirtiendo de nuevo un área de emigración y - más importante - segmento significativo poblado por los jóvenes:

Estimulado por una profunda recesión en el sur de Europa, decenas de miles de jóvenes que han dejado Italia, España, Portugal y Grecia desde 2008. Los viajes intraeuropeos, especialmente los realizados por jóvenes, son difíciles de seguir", principalmente porque los jóvenes inmigrantes tienden a no documentar sus viajes. (Istat, Istituto Oficina Nacional de Estadísticas, 2014).


Sin embargo, es posible trazar algunos detalles sobre la base de los datos estadísticos disponibles y las estimaciones:

Según el INE, el Instituto Nacional de Estadísticas de Portugal, alrededor de 200,000 portugueses de 20-40 años han dejado Portugal desde 2010. Sobre la base de los datos oficiales, la Oficina La Oficina Nacional de Estadística contó 133,000 jóvenes migrantes en el período 2008-2013. Mientras tanto, Italia ha alcanzado cifras similares en cuatro años con 135.831 jóvenes que abandonaron el Bel Paese desde 2010. No hay datos de Grecia, ya que la Autoridad estadística griega no realiza un seguimiento de la migración de jóvenes griegos. El nivel local es aún más impresionante: más de 500,000 italianos en el Reino Unido, de los cuales 250,000 están solo en Londres, aproximadamente el tamaño de una ciudad italiana promedio. (Ottaviani, presentacion of the project Generation EU, 2014)4


A pesar de la idea idealista de un "espacio europeo común", los flujos intraeuropeos, abandonados solo a los toscos mecanismos del mercado, terminaron rociando combustible con el fuego del resentimiento social y la xenofobia entre las poblaciones de los estados miembros, poniendo en peligro los ideales de hermandad entre los pueblos de Europa.


  1. El mediterráneo como un cementerio: Mare Nostrum

A pesar de las políticas de austeridad, Italia fue obligada a intervenir en la crisis migratoria y de los refugiados desde 2013: después de una serie de dramáticos naufragios que conmocionaron a la opinión pública mundial, el gobierno italiano lanzó la operación Mare Nostrum, definió un nuevo tipo de política "militar-humanitaria" y colocó a Italia como un país que tenía un papel activo con respecto a la migración: "salvar vidas", luchar contra los traficantes y gastar dinero. La operación Mare Nostrum fue, de hecho, muy costosa -9 millones de euros al mes- una gran cantidad para un país sometido a políticas de austeridad5. . Este nuevo activismo en la migración y la crisis de refugiados se convirtió en un elemento crucial en las negociaciones entre Italia y la UE (a saber, en torno a la deuda italiana y la flexibilidad en la aplicación de las reglas del euro). En 2014, Mare Nostrum finalizó y sus tareas se entregaron a Triton, gestionado directamente por Frontex, la agencia de control fronterizo de la UE.

Tritón -cuyos costos fueron muy inferiores -3.6 millones de euros- no fue un reemplazo de Mare Nostrum en la tarea de salvar vidas de migrantes y refugiados: el enfoque de la UE -a través de Frontex- se centró en la seguridad (Frontex, 2013, 2014) con trágicas consecuencias. En abril de 2015, un barco que pudo haber transportado hasta 950 personas se hundió a unas 120 millas al sur de Lampedusa. Los barcos cercanos apenas pudieron salvar unas pocas docenas. A pesar de la tragedia, Fabrice Leggeri, director de Frontex:

dijo que salvar las vidas de los inmigrantes en el Mediterráneo no debería ser la prioridad de las patrullas marítimas de las que está a cargo" (...) En vísperas de una emergencia, la UE cumbre sobre la crisis de inmigración, descartó rotundamente convertir la misión de la patrulla fronteriza de Tritón de la costa de Italia en una operación de búsqueda y rescate. (Kingsley P. y Traynor, I., 2015)


Tras la tragedia, presionados por el clamor por una respuesta más humana de Europa, los funcionarios de la UE anunciaron una propuesta de 10 puntos: un vago intento de revisar la política migratoria y gestionar la creciente afluencia migratoria, seguida de la Agenda Europea sobre Migración 2015, que prometio solidaridad entre los países, -teóricamente uno de los principios constitucionales de la UE, pero hasta ahora ausente. En la práctica, la Agenda prometió un apoyo económico más fuerte a los países fronterizos y un plan de reubicación de 120.000 personas de Italia, Grecia y otros Estados miembros directamente afectados por los flujos- que, como vamos a ver, nunca se implementó6.

Entre tanto, el verano de 2015, los movimientos masivos de refugiados a través de los Balcanes desplazaron las fronteras de la UE de las zonas periféricas de Lampedusa y las islas griegas a los países centrales de Europa Central -Austria, Hungría, Alemania- y a los miembros de Europa Oriental, cuyas poblaciones se enfrentaron por primera vez a un efecto importante de la globalización. La reacción de los diferentes estados miembros de la UE, frente a este cambio de patrones no empujó hacia la soliradidad; más bien, agudizó la desunión.


  1. Europa desunida

Los patrones migratorios cambiantes y el espectacular crecimiento en número provocaron una profunda división entre los estados miembros, algunos exhibiendo su generoso compromiso en "acoger refugiados" -como fue el caso de Alemania-, otros exhibiendo un egoísmo estrecho, materialmente expresado por la construcción de muros, como fue el caso de Hungría, bajo el gobierno de Viktor Orban.

El Grupo Visegrád, la alianza cultural y política de cuatro estados centroeuropeos, la República Checa, Hungría, Polonia, Eslovaquia, rechazó el principio de la reubicación de los refugiados entre los estados miembros. Las posiciones políticas sobre la migración se convirtieron en una dimensión central para definir las relaciones entre los Estados miembros de la UE y con la UE, a lo largo de una línea divisoria Norte-Sur y Este-Oeste.

Si construir muros en el centro de una Europa que ha sufrido durante años la presencia del Muro de Berlín provocó indignación, los países de Europa Central no merecen toda la culpa, porque siguieron el ejemplo de algunos de los principales estados de la UE como el Reino Unido y Francia, que no mostró generosidad al aceptar un número decente de solicitantes de asilo. El campamento de Calais, lleno de personas desesperadas que intentaban cruzar el canal, se convirtió en un símbolo de la falta de principios humanos compartidos por varios políticos actuales de la UE. En esta imagen -que destruyó la imagen de Europa como un lugar donde se respetaban los valores humanos, Alemania, que aceptó recibir un millón de refugiados, fue una excepción- con Italia, cuyos barcos continuaron "salvando la vida" de las personas que llegaban a sus costas. Sin embargo, la generosidad alemana e italiana tenía, por límite, los desafíos electorales.

Con el objetivo de reducir los flujos, Angela Merkel impuso un acuerdo entre Ankara y Bruselas, firmado el 18 de marzo de 2018, que bloqueaba las rutas de los refugiados en los Balcanes, y fue fuertemente criticado por las organizaciones de Derechos Humanos. La externalización de la migración fue nuevamente elegida por los europeos como la mejor forma de resolver los problemas de los refugiados. Mientras tanto, Italia y la UE intentaron establecer relaciones bilaterales con el nuevo gobierno libio. En 2017, Italia finalmente logró firmar un acuerdo con Libia. Como Kennan escribe: "Y ese es quizás el aspecto más reprensible de la política de la UE: en el fondo parece ser la idea de que tratar con inmigrantes y refugiados debería ser un problema solo para los países pobres".

Tras el acuerdo entre Ankara y Bruselas del 18 de marzo de 2016, los flujos volvieron a cambiar hacia Italia y las islas griegas, donde los refugiados de Siria estaban "estacionados".

El compromiso, tomado en 2015, de reubicar hasta 120,000 refugiados, luego revisados a 98,000, de Grecia e Italia dentro de dos años nunca se implementó: en septiembre de 2017, cuando el periodo de elegibilidad para el esquema de reubicación llegó a su fin, los países de la UE habían cumplido menos de un tercio de sus objetivos de reubicación del asilo (12.707 refugiados fueron reasentados de Grecia hacia otros países europeos, la mayoría de ellos en 2017) (Amnistía Internacional, 2017). Mientras tanto, en 2016, 181.436 migrantes llegaron a Italia y 173.450 a Grecia, según los datos del ACNUR.

La externalización de la migración fue el camino elegido para reducir la presión sobre las costas italianas. Desde 2016, Italia y la UE intentaron establecer relaciones bilaterales con el nuevo gobierno libio. En 2017, Italia finalmente logró firmar un acuerdo con Libia sobre cuestiones migratorias. Los derechos humanos ciertamente no son la prioridad en los contenidos de los acuerdos.



  1. Insurgencia populista

La justificacion de los gobiernos europeos para sus politicas migratorias es tal vez la "insurgencia populista", es decir, el ascenso de partidos y / o candidatos, colocándose fuera del “establishment” político y atacando a las élites gobernantes, no solo a élites políticas y económicas, sino también otros intelectuales o periodistas y otros grupos en la cima de la sociedad (Inglehart RF, Norris, P. 2016).

Como la mayoría de la terminología sobre el populismo, la "insurgencia populista" es de alguna manera vaga, abarcando diferentes fuerzas, partidos y eventos políticos. Sin embargo, su noción central -insurgencia- es interesante, ya que incluye tanto el surgimiento de fuerzas / partidos políticos no convencionales como las posiciones cambiantes dentro de los partidos conservadores o tradicionales. Ejemplos de la tendencia son la designación de Francois Fillon como candidato de los conservadores durante las elecciones presidenciales de Francia, expresando una retórica nacionalista y antiinmigrante de extrema derecha; la nominación y la elección de Donald Trump en los Estados Unidos, que han sido descritas como una especie de "insurgencia populista" dentro del Partido Republicano y, más recientemente, la voluntad de la derecha austriaca “respectable” de incorporar la derecha en la formacion de un nuevo gobierno. Además, las fronteras entre el conservadurismo y el populismo son extremadamente difíciles de detectar en el caso de los partidos como el húngaro Fidesz de Victor Orban.

Un proceso de "mainstreaming" de narrativas "populistas de derecha" o "nacional-populista" (Taguieff, 2012) en lo que concierne a migración, la aceptación de diferencias culturales, la multiculturalidad estaría en camino, cambiando no solo el panorama político, pero también la arquitectura política de las democracias occidentales, caracterizadas por valores "liberales" compartidos tanto por los conservadores "convencionales" como por los socialdemócratas. Este proceso emerge claramente en las campañas electorales, donde la migración se ha convertido en un tema principal incluso en países donde prácticamente no hay migrantes como la República Checa. El “mainstreaming” "populista" proviene de una variedad de líderes occidentales elegidos, como los ya mencionados Viktor Orban y Donald Trump. Finalmente, comenzó en la Italia de Berlusconi ya en 2001 (Campani, 2011).

De hecho, los temas de la "insurgencia populista" no se limitan a la migración: aceptan el rechazo de la globalización (y del "establishment globalista" en los términos de Viktor Orban); la defensa de la "soberanía" ("recuperar el control" fue uno de los eslóganes Brexit); las críticas a la gestión de la UE y de los gobiernos de la crisis económica de 2008 que pagaron las clases medias y bajas occidentales, mientras se salvaron los bancos, y las políticas de austeridad; la denuncia del abandono de las clases trabajadoras tradicionales por la "izquierda", que, habiendo adoptado en gran medida una lógica económica "orientada al mercado", es parte del "establecimiento" y defiende solamente específicas minorías: inmigrantes, gays y lesbianas, mujeres; el temor al predominio de la gestión tecnocrática sobre la política, produciendo un cambio hacia la "posdemocracia" (Crouch, 2013).


Todos estos temas están arraigados en hechos concretos y muchos de ellos son transversales tanto al "populismo de derecha" como a lo que se puede definir como un "populismo de izquierda", como Syriza en Grecia y Podemos en España (Laclau, 2007) o a la izquierda radical. En otras palabras, el populismo representa también la insurgencia contra la globalización neoliberal que es transversal a los populismos de extrema derecha e izquierda. En el caso de los populistas de derecha, las ideas económicas pueden, sin embargo, ser confusas, expresar propuestas tanto neoliberales como proteccionistas. Los populistas progresistas tienden a defender el bienestar y la redistribución frente a las fuerzas del mercado.

La negativa a aceptar nuevos flujos entrantes de migrantes -incluso si escapan de conflictos- y el rechazo de la sociedad multicultural es uno de los temas que divide el "populismo de derecha" o el "populismo nacional" (Taguieff, 2012) de " populismo orientado a la izquierda ". En el caso del populismo, la división cultural parece ser más importante que las ideas económicas. El populismo de derecha tiende de hecho a unificar "al pueblo" (el pueblo nacional o étnico) al usar como chivo expiatorio a un otro deshumanizado: negros, judíos, homosexuales, inmigrantes, mexicanos, musulmanes, dependiendo del contexto dado (Campani, Benveniste, Lazaridis, 2016). Los populistas progresistas, como Syriza y Podemos, tienden, por el contrario, a mostrar solidaridad hacia los migrantes y los refugiados, como en general los componentes más débiles de la sociedad. Pero el mismo "populismo progresivo" puede, sin embargo, ser muy crítico frente a los procesos de migración en el mundo global, de su impacto de las economías tanto del Norte global como del Sur global.


  1. Populismo o ¿vuelta del nacional-conservatismo?

No está en el interés de nuestro tema volver a examinar el gran debate sobre el concepto de populismo y las interpretaciones de los personajes de las fuerzas "populistas". La ciencia política ha cuestionado y continúa cuestionando el macro fenómeno de esta "hostia incómoda de democracia", como definió el profesor Marco Tarchi (2014), uno de los eruditos italianos más agudos en el tema (Canovan, 1981; Laclau, 2007; Panizza, 2005). El término "populismo" es, de hecho, un paraguas que cubre un gran número de fuerzas políticas, que tienen diferentes ideologías y ocupan posiciones muy diferentes con respecto a las responsabilidades del gobierno, desde los forasteros insurgentes, al margen del sistema político, a los partidos "gubernamentales" que finalmente rechazan el hecho de ser categorizados como "populistas".

El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, ampliamente definido como un "populista", siempre se definió a sí mismo como un "moderado". Los miembros elegidos del Parlamento Europeo de su partido se sientan en las filas del Partido Popular, junto con los demócratas cristianos alemanes de Angela Merkel. Cuando estaba en el gobierno, el "moderado" Berlusconi no dudó en dejar la política migratoria en manos del partido xenófobo y populista, la Lega Norte.

Fidesz (Alianza Cívica húngara), el partido de Viktor Orban, comparado por académicos con el Frente Nacional francés por las posiciones sobre migración y asilo, se define como conservador nacional y también es miembro del Partido Popular Europeo. Evidentemente, Viktor Orban muestra una retórica populista hacia los migrantes y los solicitantes de asilo, cuando afirma que "cada migrante [planteó] un riesgo para la seguridad pública y el terror" e incluso se siente orgulloso de ello. En uno de sus estallidos más recientes y escandalosos, Viktor Orbán dijo a los delegados del PPE (Partido Popular Europeo) que se reunieron en Malta en 2017 para su Congreso que" no deberían tener miedo a ser llamados populistas” y “que la Unión Europea debería estar preparada para una inminente invasión de la migración musulmana", que describió como “el caballo de Troya del terrorismo, el trabajo barato y un gran negocio para las ONG’s ".

En los casos de Forza Italia y Fidesz, ¿dónde está la frontera entre el populismo y el conservadurismo nacional, al menos en lo que respecta a cuestiones migratorias? De hecho, son solo dos ejemplos de un proceso amplio: la "integración" de las narrativas populistas de derecha sobre la migración que está afectando a los partidos conservadores tradicionales. Otro caso representado por los republicanos franceses: durante las elecciones presidenciales, Francois Fillon fue nominado como candidato con una fuerte retórica antiinmigrante y un restrictivo programa de inmigración, cercano a las propuestas de Front National. De ser elegido, Fillon habría dificultado la reunificación familiar y, tomando prestado el léxico de extrema derecha, habría restaurado la "soberanía migratoria" de Francia a través de la renegociación de las directivas europeas.

Donald Trump es sin duda el caso más espectacular de líder populista que alcanza el poder. Una posición fuerte sobre la migración era una parte importante de su programa electoral (a partir del reforzamiento del Muro que el mexicano debería haber pagado). Una vez elegido, implementó su agenda: a fines de agosto de 2017, Donald Trump tomó la decisión de rescindir el DACA, el Programa de acción diferida para arribos infantiles, que permite a los hijos de migrantes irregulares, traídos por su familia a los Estados Unidos a una edad temprana, para permanecer en el país. Con esta ley, Trump rindió homenaje a sus promesas electorales con respecto a un tema principal de la campaña, es decir, migración.

La decisión de Trump provocó indignación entre los "liberales" estadounidenses: una periodista del New York Times, Sylvie Kaufmann, la definió como una amenaza a los "valores liberales occidentales: solidaridad humana, apertura hacia aquellos que buscan un futuro mejor, la diversidad como un activo". Kaufman, 2017, p.10). Entre los otros enemigos de "los valores liberales occidentales", Kaufmann menciona a Viktor Orban y Jaroslaw Kaczynski, el jefe del partido gobernante de Polonia, Law and Justice.

Hoy en día, la amenaza contra los valores liberales occidentales -continúa Kaufmann- no proviene del exterior o de la insurgencia de populistas minoritarios (elementos marginales internos o movimientos políticos extremistas), sino de líderes electos: "Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, estos valores han sido atacados en Occidente. No por potencias extranjeras hostiles. No por elementos marginales nacionales o movimientos políticos extremistas, que hemos llegado a ver como un testimonio del pluralismo de nuestras democracias. Esta vez, el asalto proviene de adentro y de arriba: de líderes elegidos democráticamente. Solo algunos de ellos. Pero lo suficiente como para trazar una línea entre dos campos dentro de la comunidad occidental, ahora dividida por contradicciones fundamentales. "(Kaufmann, 2017, página 10).

Kaufmann se une al campo de aquellos que consideran que Occidente está experimentando un cambio para la democracia liberal hacia la "democracia autoritaria", donde se reducen los controles y equilibrios de la democracia liberal y se difunden los valores autoritarios tradicionales (Zakaria F., 1997; Ingelhart FR Norris, P., 2016), a través de la integración de ideas populistas. Los partidos populistas abrazan la democracia, pero no el liberalismo. En este cambio hacia la democracia autoritaria, las políticas migratorias liberales y el multiculturalismo son las primeras víctimas.


  1. Integración de narrativas populistas y propuestas sobre migración

Los discursos y las políticas migratorias de Orban, Fillon, Donald Trump corresponden a la "integración" de los discursos populistas -narrativas y propuestas- dentro de los partidos conservadores "tradicionales". La política migratoria de Trump refleja la transversalización de las ideas populistas de derecha entre los republicanos. Como Mueller, entrevistado por Wilkinson, señala: Trump no ganó como candidato de un tercero comprometido con la política antisistema; más bien, se convirtió en el líder de un partido muy establecido, con la bendición de figuras muy establecidas como Rudy Giuliani, Chris Christie y, especialmente, Newt Gingrich.

"La victoria electoral de Trump fue posible debido al "partidismo extremo" de los republicanos -cuyas posiciones en la migración son especialmente "Hawikish". Procesos similares están en funcionamiento en Europa. En consecuencia, tanto en EEUU como en Europa, las propuestas populistas derechistas sobre migración no pertenecen solo a los insurgentes populistas minoritarios, generalmente excluidos del poder, sino que conciernen al "establishment" político europeo, los partidos europeos del gobierno, borrando la frontera entre ellos.

La pregunta es: ¿el populismo se ha convertido en un nuevo componente político permanente dentro de las democracias occidentales, o incluso una alternativa creíble dentro del discurso "convencional", en lugar de un conjunto marginal de ideas que los actores "dominantes" podrían resistir, negociar o apropiar? ¿O estamos experimentando una nueva ola de "conservadurismo nacional", que incorpora narraciones y propuestas populistas de derecha, especialmente sobre la migración, en un momento complejo de crisis migratoria y migratoria? ¿Deberíamos hablar de "populismo convencional" o de "conservadurismo post-populista"??7.

Dada la centralidad de la migración en la transversalización de las narrativas populistas, ¿es posible una narrativa alternativa sobre migración basada en los derechos humanos, la solidaridad y el pluralismo cultural en Europa y Estados Unidos? ¿Pueden la izquierda socialdemócrata y las fuerzas "liberales" imponer otro enfoque a la migración? La crisis de la izquierda socialdemócrata -el contendiente histórico para los conservadores- es la otra dimensión importante que puede completar el panorama. Mientras los conservadores incorporan ideas populistas, la oposición progresiva a los conservadores no puede proponer una oposición progresiva, una visión alternativa para una sociedad inclusiva, capaz de superar las divisiones entre las clases trabajadoras nativas y los inmigrantes. No pueden hacerlo en una sociedad fragmentada en la que los antiguos lazos sociales se han roto y la clase trabajadora tradicional se encuentra políticamente sin voz en el momento en que sus vidas se han vuelto más precarias, los empleos han disminuido, los servicios públicos desmantelados, la austeridad impuesta, y la desigualdad se elevó.


  1. Conclusiones Factores complejos y múltiples detrás de la migración y la crisis de refugiados


El número de migrantes y refugiados que llegaron en los últimos años es ciertamente alto; sin embargo, como lo señala Malek Kenan:

Por grandes que sean, vale la pena poner en contexto el número de refugiados que llegan a Europa. Un millón de refugiados representa no más del 0,2% de la población de la UE. Ya hay 1,1 millones de refugiados sirios en el Líbano, el 20% de la población. Ese es el equivalente de Europa que acoge a más de 100 millones de refugiados. Turquía ya alberga más de 3 millones de refugiados. Pakistán e Irán tienen cada uno más de 1 millón. Y, en el espacio de apenas un mes, medio millón de refugiados rohingya han huido a Bangladesh desde Myanmar (Kenan, 2017).


La crisis migratoria y de refugiados no es una cuestión de números: es el resultado de procesos políticos y económicos europeos y mundiales. La crisis reveló el fracaso de las políticas migratorias de la UE: la ausencia de una respuesta común europea muestra, al mismo tiempo, los absurdos del acuerdo de Dublín, que hace que los Estados miembros de primera entrada en el Mediterráneo sean los únicos responsables del procesamiento de solicitudes de asilo, y la falta de solidaridad de aquellos cuyas fronteras no estaban en riesgo de entradas irregulares. Pero esta falta de solidariedad es tambien una consequencia de los límites y errores en la construcción de la UE que han aumentado las asimetrías económicas entre los miembros de la UE, en lugar de hacer economías regionales convergentes. Estas asimetrías han explotado después de la crisis económica de 2008.

El fracaso de las políticas de la UE debe tambien entenderse en el marco de la dinámica migratoria creada por la globalización neoliberal, que ha producido al mismo tiempo una fuerte presión para migrar, agravando las desigualdades entre las naciones, mientras que los estados han aumentado los controles fronterizos contra la migración irregular (Bacon, D. (2009). (Bacon, D. (2009)8.


La "crisis migratoria" -un desastre humanitario, el número de muertes diarias en el Mar Mediterráneo- reveló las deficiencias de una Europa desunida, convirtiéndose en un problema conflictivo entre los Estados miembros. Este problema conflictivo se mezcla con cambios políticos, donde las fuerzas políticas populistas se están convirtiendo en actores principales en el panorama europeo.

Mientras los conservadores están cambiando hacia un conservadurismo nacional, abandonando los valores liberales, la izquierda socialdemócrata y los "liberales" imponen una narrativa alternativa sobre la migración basada en los derechos humanos y los "valores occidentales" de solidaridad y respeto por diferencia cultural. Habiendo aceptado los valores neoliberales y los imperativos del mercado, junto con la destrucción progresiva del estado de bienestar, especialmente después de la crisis; habiendo apoyado las políticas de austeridad, con la consecuencia de perturbar los mecanismos de solidaridad que funcionaban en el pasado, los partidos de izquierda democráticos no son percibidos por las poblaciones -especialmente las clases trabajadoras, los "perdedores de la globalización" - como sustancialmente diferentes de las derechistas.

En consecuencia, el discurso "acogedor" sobre la migración parece estar separado de una perspectiva general de cambio social. Su representación -entre las clases sociales europeas desfavorecidas, como un proceso impuesto por fuerzas externas- las fuerzas de la globalización- es la misma que ha provocado la desindustrialización, el desempleo y la crisis económica a la que los gobiernos y la UE han reaccionado con políticas de austeridad.






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Sitografía

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Para citar este artículo:

Campani, G. (2019). La migración europea y la crisis de los refugiados: un proceso complejo y multifacético. Collectivus, Revista de Ciencias Sociales, 6(1), 15-33.

DOI: http://dx.doi.org/10.15648/Coll.1.2019.02




* Doctora in Ethnologia. Profesora de Antropologia Cultural. Universidad de Florencia, Departamento Educacion, Idiomas, Intercultura y Psicologia. Vía Laura 48, Florencia- Italia. Correo electrónico: campani@unifi.it

1 La externalización de los controles de migración describe las acciones extraterritoriales del Estado para evitar que los migrantes, incluidos los solicitantes de asilo, ingresen a las jurisdicciones o territorios de los países o regiones de destino o los hagan legalmente inadmisibles sin considerar individualmente los méritos de sus reclamos de protección. (Frelick, B., Kysel, I.M. y Podkul, J., 2016,). Dos ejemplos: el apoyo económico de la UE a Marruecos que ha sido muy eficaz para "contener" la migración del África subsahariana y los protocolos de cooperación firmados entre Italia y Libia, acordados por el primer ministro italiano Silvio Berlusconi y Muammar Qaddafi (2008 "Tratado de amistad, asociación y cooperación entre la República Italiana y la Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista"). Las llegadas de inmigrantes a Italia disminuyeron de 36.951 en 2008 a 9537 en 2009 y 4.406 en 2010 (Irregolari e Sbarchi en Europa e Italia, Fondazione ISMU, http://www.ismu.org/irregolari-e-sbarchi-presenze/ )


2 Brexit puede ser considerada tambien como una reaccion a la libre circulacion de los europeos.

3 El conflicto Norte-Sur se ha alimentado aún más por la narrativa, en la que los protagonistas son los "perezosos del sur de Europa" colocado en el escenario de una "crisis fiscal": Una vez conceptualizado, este sentimiento ha invadido la imaginación de muchos europeos del norte hasta "disminuir [ la importancia de la realidad de una crisis bancaria no abordada ". (Kapoor 2015, TdA).

4 http://www.generatione.eu

5 http://www.marina.difesa.it/EN/operations/Pagine/MareNostrum.aspx 

6 https://ec.europa.eu/home-affairs/sites/homeaffairs/files/what-we-do/policies/european-agenda-migration/20170516_update_of_the_factsheet_on_relocation_and_resettlement_en.pdf


7 Fidesz y Ley y Justicia son los pardidos que gobernan Hongria y Polonia, sus ideas sobre la migracion son las posiciones oficiales de los gobiernos.


81Bacon, D. (2009). Illegal people: How globalization creates migration and criminalizes immigrants. Boston, MA: Beacon Press


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